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¿Por qué 'Casablanca' es un clásico?


A veces, el cine nos regala películas irrepetibles, clásicos instantáneos con escenas, diálogos y situaciones que se asientan en la memoria colectiva y condicionan la evolución de la sociedad. El séptimo arte es algo único en la historia de la expresión artística.

En esta entrada analizaré un clásico desde un punto de vista muy personal, cuyas imágenes ya son parte de nuestro acervo cultural, con motivo del 70 aniversario de 'Casablanca'. Doy por hecho que ha visto la película (en caso contrario, no siga leyendo y consígala inmediatamente), conoce el argumento y recuerda las escenas y las frases.

¿Qué tiene esta película que no tengan otras para conservarse en la memoria colectiva?

Lo primero la historia: el amor. Pero no el amor apasionado, el amor loco, el amor romántico o el amor maduro. El argumento va más allá, nos muestra lo que no queremos admitir: el amor es una mierda.

El rol de los personajes es atemporal, los identificamos en nuestro día a día. Son esos seres marginales malditos por amor, unos por exceso, otros por defecto, que no disfrutan las mieles de esta sensación sino que son víctimas de su propia desazón. Sin embargo, en esta película los personajes principales son planos durante todo el metraje, simples protagonistas de un drama que ellos mismos han provocado. Sólo se desmarcan un poco con sus frases, que pesan más que sus actos. De eso hablaremos luego.

En el aspecto narrativo, la película funciona por sus tres personajes secundarios, que son mucho más interesantes que los protagonistas, a pesar de ser tan estereotipados.

Tenemos al militar francés Renault: cínico, arribista, bebedor, jugador y sinceramente infiel, que vendería a su madre por dinero (de hecho, seguramente lo hizo). Un canalla encantador que sirve a los nazis por interés, no tiene ideología, nunca responde directamente y sólo tiene un acto sensible al final de la película, permitiendo que Bergman huya con su Lazslo de su alma.


Tenemos a un Sam que recuerda a los patriarcas negros que sirven en las casas de los potentados americanos (Sam, Tom, Pork, Mammy... Curiosos los nombres de los personajes de color). Es el amigo fiel, el correcto, el que no quiere molestar, el intermediario de Ilsa, la voz de la conciencia de Rick, al que acompaña al culo del mundo para huir de sí mismo. Sentimos que es impotente ante la desgracia de sus amigos porque no puede hacer nada más que caer al abismo con ellos.


Tenemos a un Lazslo idealista, luchador, voluntarioso y completamente idiota, que ofrece su vida por unos ideales y una causa que ni él mismo entiende pero sabe que es la correcta. Admite que le roben a la chica sin pestañear, y no sucumbe a los sentimientos de venganza. Su lucha es más importante y está por encima de sus motivaciones personales, cómo va a distraerle que su mujer sienta mariposas por una antigua pareja. Dan ganas de levantarse del asiento y zarandearle para que reaccione.


Me voy a detener poco en los personajes principales porque, como ya he dicho, son muy planos. Bogart es Rick, autoexiliado de su propia vida, gerente de su local, tan de vuelta de todo, tan ocurrente, tan cínico y desencantado con la vida, que siempre tiene una frase ingeniosa para quitarle hierro a las situaciones. Pero Rick es sólo eso: palabras sarcásticas. Es un personaje amargado que no quiere ser feliz. En sus actos responde siempre a los tópicos: se emborracha cuando ve al amor se su vida casada con otro, se resigna cuando los nazis le saquean el local, le niega a su amigo Sam el beneficio de la duda.

Otro tanto pasa con Bergman. El personaje Ilsa se tiene a sí misma como especial, distinta, incomprendida y superviviente en un mundo de locos. Pero eso sí, siempre tiene a un hombre al lado que le saque las castañas del fuego: si no es Rick en París, es Lazslo en Casablanca, o bien le exige a Sam que toque de nuevo la canción (para fastidiar a Rick, no por otra cosa). Es tan etérea, tan por encima del bien y el mal, tan distante de la realidad que lo deja todo por un amor mal entendido. Lo hace en París y lo haría en Casablanca si Rick no tuviera un breve momento de lucidez y viera que, en realidad, no es la mujer que le conviene.


Sobre el argumento, hay que recordar que la obra viene de una pieza teatral, lo cual ya es una ventaja en la historia ya que tiene una base argumental sólida. Sin embargo, en el guión llegaron a trabajar hasta 5 guionistas consolidados. Si a eso le añadimos que la censura estadounidense (amplificada por la Segunda Guerra Mundial) vigilaba la reputación de los personajes para que no fueran excesivamente canallas, resultó en que el guión estuvo en constante cambio durante el rodaje. Eso es muy malo cuando se trata de diferencias estéticas. Pero es muy bueno cuando las diferencias son argumentales, y más si los que entran en discordia son también genios como los Epstein o Koch.

El director de 'Casablanca', Michael Curtiz, era un profesional del cine, no un autor. Para entendernos, cumplía con su cometido con efectividad y disciplina, a pesar de su pésimo inglés en el momento del rodaje. Era un “currante” del cine, no una estrella, y lo demostró en Europa y Estados Unidos durante 50 años. En esta película se mojó, y discutió con Koch sobre la conveniencia del flashback de París entre muchas otras cosas. Lo que demuestra lo poco atado que estaba el guión durante el rodaje y sí a la producción.


¿Pero eso hace de Casablanca un clásico?

Necesario pero no suficiente. Hace falta mucho más.

Para empezar el concepto inicial: el amor es un mierda. Y se demuestra constantemente en todo el argumento. Por mucho glamour, frases míticas, personajes estereotipados y tramas secundarias, el amor de mierda es lo que mueve las escasas acciones de los personajes principales, peones impotentes ante las circunstancias que saben que su relación no tiene futuro.

Por otro lado, y fundamental, la estética. Se ve en las escenas principales. Los personajes buenos son blancos, van de blanco, tienen pensamientos blancos... Si hasta el piano de Sam parece blanco (es negro, y es una pianola). Los malos visten de negro, los nazis, las pistolas, los guantes, los documentos... Hasta que llegamos al clímax de la película al final y todo es gris, gris claro: la niebla, la gabardina de Rick, el sombrero de Ilsa, el coche, el avión...



Sólo el flashback de París tiene algo de luz, colorido y variedad. Ya lo dice Rick recordando aquellos días: “Los alemanes iban de gris y tú ibas vestida de azul”. Sólo vemos a Rick feliz en París. En el resto de las escenas se mezclan los contrastes, pero siempre marcando las diferencias: Rick enfadado va de negro, Ilsa acongojada de marrón, Lazslo... siempre de blanco.


El mismo nombre de la película: Casablanca. No hubiera funcionado igual si hubiera sido El Cairo, Eritrea o Zimbaue. Tiene ritmo, es exótico y cercano (palabras hispanas en el continente africano), se identifica rápidamente sin ubicarlo en ningún país. Poca gente sabe que este nombre provocó un conflicto de intereses en la época. Groucho Marx, en sus memorias, explica que la Warner le invitó a cambiar el nombre de la nueva (y última) película de los Hermanos Marx, 'Una noche en Casablanca'. Más información en 'Groucho y yo'.

La parte técnica: luz dura muy directa en los planos muy cortos, movimientos de cámara casi inexistentes y muy medidos, diálogos con plano-contraplano constante, filtros difusores para dar sensación de irrealidad, ritmo cadencioso intercalado por planos acelerados y zooms rápidos y directos, saltos de plano, de general a detalle, sin importancia para el raccord... Todo para expresar con imágenes unos valores y sentimientos a los que el guión no llega y que hay que agradecer a Curtiz.



La música: empleada de fondo en su justa medida, sin molestar, sólo aumentada un segundo tras las revelaciones del diálogo. "As time goes by", una canción empleada en un musical de Broadway y adaptada para la película. Tan maravillosa y simple en su melodía (la misma secuencia de 6 notas en tres tonos y una resolución corta, como si fuera el "Satsfaction" de los Rolling Stones, versión años 40) como lo sería el "Moon River" de "Desayuno con diamantes" años después.

Las frases: lo más destacable de la película. Además de las manoseadas “Siempre nos quedará París” y “Tócala una vez Sam, en recuerdo de los viejos tiempos” (no confundir con “Tócala otra vez, Sam”, que es el nombre original de "Sueños de un seductor" de Woody Allen) tenemos perlas de sarcasmo, cinismo y resignación como:
- De todos los bares en todos los pueblos del mundo, ella entra en el mío
- Detengan a los sospechosos de siempre.
- Los alemanes iban de gris y tú ibas vestida de azul – Sí, he guardado ese vestido. Cuando se marchen los alemanes volveré a lucirlo.
- ¿Cuánto duró lo nuestro, cariño?
- Si ese avión despega y no estás en el él lo lamentarás. Tal vez no ahora, tal vez no mañana, pero más tarde, toda la vida...


Pero, ¿eso hace de Casablanca un clásico?

Cientos de películas cumplen todos estos requisitos, y no están en la memoria colectiva como ella. Las imágenes de Bogart, Bergman, Sam, están en nuestra retina y los identificamos inmediatamente con Casablanca. Nos encanta el pícaro Renault, nos reímos del idealista Lazslo, odiamos a los arrogantes nazis, nos identificamos con el amor imposible e inacabado de Rick e Ilsa.

No es suficiente.

Casablanca debería haber sido un fracaso desde el principio, nunca debió rodarse. La obra teatral en la que se inspiró nunca se escenificó, los guionistas nunca estuvieron de acuerdo entre sí, los candidatos a actores protagonistas se sucedían porque nadie quería trabajar con esa actriz sueca desconocida llamada Ingrid Bergman (Bogart fue el séptimo candidato al papel, supongo que a la desesperada, porque ella era 20cm más alta que él)), los directores atados al estudio se sustituyeron hasta el último momento, la película propagandística que debía ser se convirtió en una sucesión de tópicos que nunca gustaron a los hermanos Warner, los actores se aborrecían entre sí, el final se decidió en el último momento, la censura visitaba diariamente el plató y rechazaba sistemáticamente casi todo el argumento... Todos deseaban terminar cuanto antes.

Pero es justo cuando se dan esas circunstancias desfavorables, cuando todo indica que lo mejor es dejarlo y dedicarse a hacer otra cosa, cuando aparece la magia del cine, une todos esos elementos y se manifiesta.

Y convierte una película barata, sin consistencia, vendida, llena de tópicos, con protagonistas planos e inexpresivos, llena de clichés y errores argumentales y técnicos, en un clásico.

Y así, as time go by, el tiempo pasa y resulta que una película más de la maquinaria propagandística del Hollywood de los años 40, pasa de ser una obra correcta a ser alabada por la crítica y el público, a exhibirse periódicamente en cine y televisión, a ser calificada por el American Film Institute como la mejor película estadounidense de todos los tiempos.


¿Este fenómeno es repetible? Rotundamente no.

La prueba empírica la realizó entre noviembre y diciembre de 1982 el escritor y periodista independiente Chuck Ross. Escribió el mismo guión de Casablanca pero regresando al título original "Todos vienen al Café de Rick", cambiando el nombre del pianista Sam a Dooley (Dooley Wilson fue el actor que interpreta este personaje en el filme. Por cierto, era baterista, no pianista).

Lo envió a 217 agencias haciéndolo pasar como el guión de un escritor desconocido. 97 agencias lo devolvieron sin haberlo leído, 7 nunca lo leyeron y 18 copias se devolvieron como perdidas en el correo.

De las 85 agencias que lo leyeron, 38 lo descalificaron, 33 lo reconocieron en términos generales (de las cuales 8 no se dieron cuenta que era exactamente Casablanca), 3 lo declararon como económicamente viable y sólo una sugirió enviarlo a otra agencia para su transformación en una novela.



Otras curiosidades de Casablanca:
Se grabaron cuatro frases para el final de la película:
- “Louis, comienzo a ver una razón para su repentino ataque de patriotismo: mientras defiende a su país, usted también protege su inversión”
- “Si muere como un héroe, que el cielo proteja a los ángeles”
- “Louis, debí haber sabido que usted mezclaría su patriotismo con sus intereses”
- “Louis, pienso que éste es el comienzo de una hermosa amistad”, la elegida finalmente

La producción comenzó el 25 de mayo de 1942 y finalizó el 3 de agosto del mismo año. Hasta dos meses después no se decidió cómo finalizaría la película. Los finales alternativos incluyeron el noviazgo de Ilsa con Rick (se consideraba poco apropiado que una mujer deje a su marido), con Rick asesinado al igual que Ilsa, y Víctor escapándose (demasiado fuerte); y asesinando a Víctor (políticamente inviable)


Una serie de TV basada en Casablanca apareció en el canal norteamericano ABC en septiembre de 1955, con Charles McGraw en el papel de Rick. Sin embargo, fue suspendida después de una temporada. Una segunda serie se filmo en 1983, con David Soul (el rubio de Starsky & Hutch) como Rick y Ray Liotta como Sasha, el camarero, pero esta también fue cancelada… sólo tres semanas después.

El austríaco Paul Henreid rechazó en principio el papel de Víctor Lazlo, pero después de iniciarse la guerra, los Estados Unidos comenzaron a deportar a muchos extranjeros, sin importar su ideología. Henreid, un conocido opositor al nazismo, aprovechó finalmente el contrato de la Warner para salvar su vida.

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Dios los cría


Los tiranos o dictadores, autoproclamados líderes de regímenes totalitarios, suelen ser personajes inquietantes, personalidades que uno no acierta a descubrir cómo son capaces de tener seguidores que incluso darían su vida por ellos. Supongo que será cuestión de estar en el lugar indicado, en el momento justo, tener la ideología adecuada y proponer las medidas presuntamente valientes que nadie se atreve a aplicar.

Históricamente, el ser humano ha necesitado de estos líderes, la inmensa mayoría afectados por desórdenes psíquicos . En el magnífico libro del psiquiatra Juan Antonio Vallejo Nágera, ‘Locos egregios’, podemos encontrar un análisis psiquiátrico profundo de numerosos personajes históricos, múltiples desórdenes de la personalidad que seguramente les hicieron ser como fueron y hacer las cosas que hicieron. Desde Abderramán III hasta Hitler, pasando por Juana la Loca o Maquiavelo, el autor repasa las posibles dolencias de estos personajes, entre los que se encuentra, cómo no, las obsesiones amorosas. Es un libro que recomiendo, así como ‘Grandes polvos de la historia’, de José Ignacio de Arana, también médico, ya que en sus análisis objetivos podemos descubrir que las obsesiones amorosas no pertenecen sólo al pueblo llano, y que los líderes y las grandes personalidades también sucumben a sus terribles garras.

Los amantes de Teruel. Tonto ella y tonto él
Podemos encontrar ejemplos variados en personalidades cercanas, incluso con inteligencia superior a la media. El famoso premio Nóbel de química en 1905 Adolf von Baeyer, descubridor de los barbitúricos, dio el nombre a su descubrimiento en honor a su fogosa novia Bárbara. El matemático Kurt Gödel dio la vuelta a las matemáticas en 1930 al presentar su teorema de incompletitud, un mazazo en esta disciplina ya que limita las posibilidades de las matemáticas para comprender el “todo”. En palabras llanas, no todas las matemáticas son computables. Lo curioso de este personaje, como bien se revela en el magnífico e interesante libro de Jorge Volpi “En busca de Klingsor”, es que sufría continuos ataques nerviosos, no por su sabiduría e inteligencia, sino por la inseguridad que le provocaba su mujer, Adele, de la que se decía que era “vulgar e inculta” y había sido prostituta. Sin embargo, su matrimonio duró 40 años.
Gödel y Adele
Más conocido es el matrimonio entre el genial dramaturgo, ganador del Pulitzer, Arthur Miller y la actriz Marilyn Monroe. El contrapunto entre la seriedad y la genialidad de él, contrastaba con la supuesta frivolidad de ella. Otros ejemplos de extraños emparejamientos y amores no correspondidos son los del magnate Aristóteles Onassiss y la ex primera dama norteamericana Jacqueline Kennedy Bouvier, los científicos Albert Einstein y Marie Curie (no confirmado) o ésta última con el físico Paul Langevin (sí confirmado), la actriz Grace Kelly y el príncipe Rainiero de Monaco, Cristobal Colón e Isabel la Católica, o el de las actrices Greta Garbo y Marlene Dietrich durante su juventud en un rodaje en 1925, romance que marcaría a la primera durante el resto de su vida y del que la segunda se reiría constantemente jugando ambiguamente con él en sus declaraciones.
Los protagonistas de un extraño triángulo amoroso
Retomando el origen de esta entrada, resulta sorprendente comprobar que ni siquiera los personajes más crueles de nuestro tiempo se escapen al embrujo de la obsesión por el amor. El dictador norcoreano Kim Jong-il secuestraba modelos de Corea del Sur y Japón para su uso y disfrute. Los soldados libios encontraron sorprendidos en el palacio del ex dictador Muamar el Gadafi un álbum de fotos donde expresaba su amor por Condoleeza Rice, Secretaria de Estado durante el mandato de George Bush Jr, a la que llamaba su “querida mujer africana negra” y dedicaba poemas de amor imposible. Puede que este amor platónico surgiera a raíz de la cena privada que mantuvieron ambos en Trípoli en 2008, en el que el tirano agasajó a su invitada con regalos que iban desde diamantes hasta un laúd.
"Ay, Condoleeza, mi reina mora..."
Ni siquiera el hombre más buscado de los últimos años se escapaba al amor pasional. Según la sudanesa Kola Boof, que fue su criada en los noventa, a pesar de sus 25 hijos con 5 esposas, Bin Laden no podía evitar profesar un amor platónico por la cantante Whitney Houston, con fantasías que incluían asesinar a su marido Bobby Brown, raptarla, casarse con ella y regalarle una de sus mansiones en Jartum, Sudán. “Con lo bella que es, su maravillosa sonrisa y lo verdaderamente islámica que es, tiene el cerebro lavado por la cultura norteamericana y por su marido”, decía.


Ya lo ven. Resulta que todos somos susceptibles de que se nos infeste el cerebro con oxitocina y sucumbamos a las pasiones más bajas de eso que se suele llamar ‘amor’. Ni siquiera las personalidades más crueles o superficiales se pueden escapar. ¿Cómo lo vamos a hacer los demás?

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2011, año uno

Finaliza este año 2011, en el que lo mejor y lo peor del mundo occidental se ha convulsionado en la que, ya se denomina, el principio de una nueva era. Revoluciones, asesinatos justificados, gobiernos no elegidos, cambios de régimen y, sobre todo, el nuevo poder, el quinto, el de los ciudadanos que se organizan a través de internet y salen a la calle para protestar por lo que no están de acuerdo. 
Protestas en Túnez, la revolución de los jazmines
A pesar del silencio mediático, a principios de año en Túnez se desarrollaba la primera de las revoluciones árabes laicas, en la que se derrocaba al dictador Zine El Abidine Ben Ali. Poco después le seguiría Egipto, con el derrocamiento de Hosni Mubarack, y Libia, con Muamar El Gadafi. Salvo con el último, en el que hubo una cruenta guerra civil que culminó con el asesinato a sangre fría del dictador, el resto de los dirigentes huyó de su país. En Siria, los manifestantes que solicitan una democracia para su pueblo están siendo masacrados a sangre y fuego, pero siguen saliendo a las calles. En Marruecos, tras una cruenta represión silenciada por los medios, se ha modificado el estatus absolutista de la monarquía y se han celebrado unas elecciones supuestamente democráticas en las que el rey cede parte de sus poderes. Situaciones similares encontramos en otros países de África y Asia; algo está cambiando en el mundo árabe.

El denominador común de estas revueltas fue la petición de democracia por parte del pueblo. La forma de abordar las noticias por parte de los medios de comunicación occidentales fue similar: silenciar la trascendencia de las manifestaciones pacíficas. La solución, dejando a un lado la magnífica cobertura de la cadena Al Jazeera, fue la difusión de la información particular, ciudadanos de estos países mostrando a través de Internet lo que sucedía a su alrededor, lanzando consignas por la red (impresionante la afirmación de un bloguero egipcio: "no queremos vuestra ayuda, queremos que nos dejeis gobernar nuestro país"), aprovechando las herramientas que a priori son de ocio, como las redes sociales, para posicionar al resto del mundo.
Una de las imágenes más impresionantes de las manifestaciones en Egipto
En España se inicia el germen de la #SpanishRevolution con el llamado movimiento #15M a partir de las elecciones municipales del 22 de mayo, con unas consignas claras: pacifismo, democracia, representatividad, justicia. El “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros” recorrió toda la geografía del país, a través de manifestaciones y acampadas, supuestamente ilegales, uniendo por primera vez en mucho tiempo a varias generaciones de españoles en busca de objetivos comunes. El 15 de octubre sucedió algo que debería salir en los libros de historia: en más de mil ciudades en todo el mundo, coordinadas a través de la red, millones de ciudadanos salieron a la calle a manifestarse a la vez por un mundo más justo y democrático. El tiempo dirá si este toque de atención sirvió para algo.

Finalizamos 2010 con la esperanza de que un ente externo llamado Wikileaks nos salvara de las dictaduras institucionales. Sin embargo, durante 2011 hemos comprobado que los entes externos no son más efectivos, aunque prendan la chispa, que una revolución silenciosa, un cambio de mentalidad. En Estados Unidos, punto de referencia de cualquier movimiento social, el #OcuppyWallStreet, a imagen y semejanza del #15M español, ha sido portada durante meses, tanto por las reivindicaciones de los manifestantes como por la dureza policial en reprimir este movimiento pacífico. Dejando a un lado la bondad del movimiento, aún hoy sigo preguntándome cuántos de los que participaron en el 15M querían mantener el estatus de los años de bonanza, y cuántos querían cambiar el mundo.

Durante 2011 hemos asistido a cuatro cambios de gobierno en Europa provocados por la crisis económica: Irlanda, Grecia y Portugal, intervenidos económicamente, e Italia, a punto de caer. En Grecia e Italia, actualmente hay gobernantes no elegidos democráticamente, en lo que podríamos denominar una broma tecnócrata a la democracia. Por fin, los poderes económicos se han quitado la máscara y han tomado posiciones políticas en el mundo occidental, dictando las políticas sociales y, por supuesto, económicas de varios países europeos. Muchos antiguos trabajadores de Goldman Sach, a los que Estados Unidos se les quedó pequeño tras la era Bush, aterrizaron en Europa y ahora controlan los destinos de los europeos, ninguneando 60 años de esfuerzos por alcanzar la unión del continente.

En 2011, el hombre más buscado de la última década, el terrorista Osama Bin Laden, es asesinado en su domicilio de Pakistán y posteriormente lanzado al mar desde un helicóptero, conformando el relato más grotesco de magnicidio sin pruebas desde el suicidio de Hitler en su búnker de Berlín. Un asunto por resolver desde hacía demasiados años, cuyas motivaciones han servido de excusa para recortar libertades en el mundo occidental por supuestos motivos de seguridad. Parafraseando una frase de The dark knight, “hay quien sólo quiere ver el mundo arder”. La pregunta es quién.

En pleno debate sobre la necesidad de la energía nuclear, caldo de cultivo para una futura crisis energética, una vez asumida la económica, prevista para 2013, el planeta nos mostró nuestra insignificancia con un terrible terremoto de magnitud 9.0 en Japón, cuyo posterior maremoto destrozó la central nuclear de Fukushima. La chapuza del tratamiento posterior de la tragedia por parte de Tepco, la empresa responsable, similar a la del tratamiento que BP realizó de la marea negra de petróleo en el Golfo de México, por ejemplo, vertiendo agua radioactiva al mar, declarando zona peligrosa a un perímetro excesivamente reducido o no responsabilizándose de la seguridad de la zona, dan muestras de la importancia que las multinacionales le prestan a los planes de contingencia para la población en situaciones como estas. Aún tengo en el recuerdo la escalofriante noticia de que, semanas después del terremoto, aún habría miles de cadáveres en los alrededores de la central nuclear, que no podían ser ni enterrados ni incinerados por su peligrosidad radioactiva.

Por lo demás, en España se celebran dos elecciones, municipales y estatales adelantadas, en un mismo año, en lo que se supone que es un lavado de cara político, con resultados más que previsibles. Mariano Rajoy es por fin elegido Presidente del Gobierno en una de las legislaturas más duras de la democracia española. Los ciudadanos votan masivamente y eligen una cámara baja heterogénea, con promesas de que se escuchará a todos los partidos con representación. La comunidad científica palidece por las pruebas de supuestas irregularidades en la estabilidad de las teorías relativistas y cuánticas con la crisis de los neutrinos, la isla canaria de El Hierro estrena nuevo suelo marítimo (posiblemente San Borondón), la UNESCO ve mermado su presupuesto por reconocer a Palestina como miembro de pleno derecho, con los votos en contra de EEUU e Israel entre otros, y la silenciosa revolución islandesa continúa su curso, encarcelando a ex políticos y banqueros, quizá el espejo donde nos tengamos que mirar en un futuro.
Imágenes del lamentable espectáculo ofrecido por las autoridades españolas  y  la aplicación de leyes desfasadas. La policía aseguró haber descabezado la cúpula de Annonymous, deteniendo a varios jóvenes activistas. En la imagen superior, el peligrosísimo material incautado: routers, revistas informáticas, discos duros, cables VGA y una máscara. Escalofriante
Obviamente, las reacciones en la red no se hicieron esperar
Un año que se recordará, en el que ha quedado patente, de nuevo, el poder de los poderes económicos y su influencia en la política, la sociedad y la libertad de la humanidad. Un año en el que la tecnología ha sentado las bases de lo que será la sociedad del futuro, sirviendo de herramienta para que las personas la aprovechen en su beneficio. Un año en el que, de nuevo, la calidad periodística ha brillado por su ausencia, la distancia entre informadores y público ha aumentado considerablemente, y ha sido necesario recurrir a fuentes anónimas con difusión a través de diversas redes sociales, destacando con luz propia Twitter. 
Respecto a la noticia anterior, el redactor de La Razón afirma que Annonymous posee un "gigavatio" de información. Como se suele decir, el que habla de lo que no sabe, escucha lo que no quiere
En definitiva, creo que 2011 ha sido un año que posiblemente sea el embrión de una nueva era, el primer año de lo que nos queda por delante. Los hechos así lo demuestran y, en el recuerdo colectivo, quedará como un período convulso pero esperanzador, problemático pero encauzado hacia un futuro sin promesas. 

Casi mejor así.

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iRip

A todos nos llega la hora. Esta es una verdad incuestionable que Steve Jobs conocía muy bien, desde que en 2004 se le diagnosticara un cáncer de páncreas. Hoy, este mal llamado “genio”, ha fallecido a los 56 años.

Nos encanta poner etiquetas a para entender el porqué de las acciones de los grandes. Supongo que al llamar a alguien “gurú, visionario, genio”, le etiquetamos de forma que sepamos cómo es, sin pensar que de esta forma limitamos completamente la magnitud de su vida, sus acciones y su obra.


Digo que Jobs no era exactamente un genio porque en realidad él no estaba fuera de la realidad. Al contrario, tenía los pies bien en el suelo. Parafraseando un lema que me gusta mucho (y aplico desde hace años), “los pies en el suelo y la cabeza en las nubes”. Por eso a él le gustaba únicamente una etiqueta para definirse: “empresario”.


Jobs era adoptado (un tuit que me ha hecho pensar mucho: “Piensa que no tendrías iPad, IMac, iPhone o iPod si la madre de Steve Jobs hubiera abortado”), hizo prácticas de verano con 12 años en Hewlett-Packard (donde conoció a su amigo de la infancia, Wozniak), sólo fue 6 meses a la universidad (aunque seguiría acudiendo como oyente, sobre todo a clases de caligrafía, lo que le dio conocimientos suficientes sobre fuentes), ganó dinero vendiendo latas vacías y comiendo en comedores sociales, trabajó como programador en Atari (colaborando con el juego Breakout), viajó a la India, probó el LSD y se hizo budista...

Todo esto, antes del APPLE I, es decir, antes de los 21 años.


Pero volvamos a la etiqueta de “empresario” y tomemos su obra desde ese punto de vista. Como empresario, en 1976 creó Apple con la ayuda de su amigo Steve Wozniak, que planteó la idea a la empresa en la que trabajaba, Hewlett- Packard de crear un ordenador personal para el ciudadano común, idea que rechazaron con un “¿Para qué quiere la gente un ordenador?”.


Desmitifiquemos esta historia. Jobs y Wozniak crearon Apple con apenas 21 años en un garaje. En realidad dieron forma legal a su creación, el APPLE I, para poder comercializarlo. En ese tándem, Jobs era el vendedor y Wozniak el verdadero genio que hizo realidad las especificaciones del ordenador perfecto (perfecto para la época). Vendieron 200 unidades de un ordenador con carcasa de madera hecho a mano. ¿Os lo creeis?

Jobs y Wozniak con sus Apple I y Apple II en 1977
Por cierto, se dice que el famoso logo de la manzana mordida viene del sello 'Apple' que usaron los Beatles entre muchas teorías. De hecho, hubo un juicio sobre ello. Ignoro cuál es la correcta, pero me encantaría que la real fuera la de Turing, padre de la computación moderna, que murió envenenado por una manzana, al más puro estilo Blancanieves.

El APPLE II salió al mercado en 1977 con no pocas dificultades, y con la ayuda económica de un inversor retirado llamado Mike Markkuka, que aportó 250.000 dólares de la época para la creación de este nuevo concepto de computadora, en el que las especificaciones incluían portabilidad, empaquetamiento, refrigeración, etc. Conceptos estéticos que se habían descuidado hasta el momento en pro de la funcionalidad.

Ahora bien, cómo un jovenzuelo de 22 años puedo convencer a este experto inversor curtido en mil batallas en el parquet de Wall Strret para que se dejara parte de su fortuna en un proyecto con escaso mercado, es algo que sí pertenece a la leyenda de Steve Jobs.


A partir de aquí, el resto es historia, una historia que se mitificará y con la que vamos a convivir durante mucho tiempo. En 1981, el amigo del alma y compañero de Jobs, Wozniak, tiene un accidente de avión y pierde la memoria a corto plazo, sin recordar apenas nada de lo que había ocurrido en los últimos años. Eso sí, dejó como legado el periférico más usado de la corta historia de la informática: el ratón. Durante su recuperación, Jobs se queda solo, lo que no le impide convertirse en el millonario más joven de la época en 1982, apareciendo en la portada del Times con 26 años. Hubo un Zuckerberg antes de Zuckerberg.


Le expulsaron de su propia compañía en 1985 por el fracaso del Apple Lisa, haciéndole vender todas sus acciones, aunque conservó una simbólicamente. Como buen empresario, además, con financiación suficiente, huye hacia delante, y en 1986 compra a Lucasfilms por 10 millones de dólares una empresa subsidiaria llamada Pixar, especializada en un concepto futurista: la animación por ordenador. En 1988, Pixar ganaría el Oscar al mejor corto por Tin Toy, y llegaría a un acuerdo con Disney para producir y distribuir sus obras.


Por otro lado, Jobs, con Ross Perot (el millonario que financió el rescate de los diplomáticos atrapados en la embajada norteamericana durante la revolución de los ayatolláhs en Irán, y candidato independiente a la presidencia de EEUU en 1992 y 1996) funda NeXT Computers junto a varios compañeros de Apple, con una inversión de 7 millones de dólares. La innovación de esta compañía fue su programación orientada a objetos y entorno de desarrollo, especificaciones tan expertas que tuvo problemas económicos al vender muy pocas unidades.


El 6 de agosto de 1991, día del nacimiento de Internet tal y como lo conocemos hoy, el primer servidor web de la historia fue puesto en funcionamiento. Era un NeXT, usardo por Tim Berners-Lee en el CERN, que gracias a su entorno de desarrollo integraba el protocolo http, el hipertexto html y el sistema de localización de objetos url, creando así la World Wide Web o WWW.

Anuncio de la compra de NeXT por Apple
En 1997, Apple compra NeXT y Jobs consigue volver a la compañía que él fundó con cargo de director interino, para remontar la mala racha que la empresa estaba pasando. Su sueldo era de un dólar al año, supongo que en representación de la acción simbólica que no vendió cuando se fue de Apple en 1985. Sus innovaciones, de nuevo, no fueron técnicas sino empresariales, haciendo lo que ninguno de los que tuvieron su cargo durante los 10 años que estuvo fuera de la compañía se atrevieron a hacer. Se puso de acuerdo con su archienemigo Microsoft para cancelar la disputa del entorno gráfico MacOS y Windows, y de paso consiguió que la compañía enemiga inyectara dinero a cambio de un 4% de las acciones y el entorno Office para Mac. Canceló las licencias de aplicación del sistema operativo de Mac para otros fabricantes, quedándoselas en exclusiva y convirtiendo sus dispositivos en entornos cerrados. Atajó la eterna incompatibilidad de los microprocesadores Motorota e Intel, aplicando la tecnología x86 de ésta última en sus ordenadores.

Movimientos arriesgados que, a priori, no contaron con la aceptación de los accionistas, pero que dieron resultados. A la vista está. Su modelo de negocio con la música digital iTunes resultó todo un éxito al crear la necesidad con sus iPods, desbancando el sueño de libertad de Napster. Y, lo que es más importante, generalizó y normalizó el concepto impensable de que hay que pagar por disfrutar de las aplicaciones intangibles. Con este concepto, se introdujo en la telefonía móvil con el iPhone, abrió el mercado de las tablets con el iPad, amplió al público el Cloud Computing con el iCloud…
Evidentemente, dejó un reguero de enemigos por el camino, pero, como se está demostrando, enemigos empresariales, ya que defendió su compañía con uñas y dientes hasta el final y era causa de admiración allá donde puso su mirada empresarial:
·        Bill Gates: “Echaré de menos a Steve inmensamente”
·        Samsung: “El espíritu innovador y los logros de Jobs serán siempre recordados por todo el mundo”
·        Google: “Siempre tuvo la capacidad de decir en pocas palabras lo que deberías estar pensando, antes de que lo hicieras”
·        Zuckeberg: “Gracias por enseñarnos que lo que se crea puede cambiar el mundo”
·        Pixar: “Steve nos dio la oportunidad y creía en el sueño loco de hacer películas animadas por ordenador”
·        Wozniak: "Es como cuando murió John Lennon o JFK... No pienso en nadie más" 

Con Jobs fallece también un concepto innovador: el primer publicista de su compañía y del producto que vendía era el consejero delegado, la imagen de marca, el marketing. Veo extremadamente complicado que este concepto sobreviva en su compañía sin él, sobre todo después de la decepcionante primera presentación que ha hecho su sucesor, Tim Cook, imitando el estilo de Jobs sin su carisma, del nuevo iPhone 4S. Su público espera más, espera cambiar conceptos, revolucionar la industria en cada nuevo producto, y eso sólo lo sabía vender Steve Jobs. El tiempo lo dirá.

La estética de Jobs perdurará con el tiempo. No tardaremos en ver su imagen iconográfica en las carpetas de los estudiantes, los fondos de pantalla, o incluso los avatares de los usuarios. Su aspecto informal, con jersey de cuello alto, vaqueros y zapatillas, su aire bohemio, extremadamente delgado con barba descuidada y con gafas redondas de intelectual, estaba cuidadosamente estudiado, muy lejos de las presentaciones formales de traje y corbata, aunque extremadamente divertidas e impresionantes, de los años ochenta.
En 1984, coincidiendo con el año del famoso libro de George Orwell, 
se presenta el  Macintosh, el primer ordenador personal a color de la historia. 
Este spot, dirigido por Ridley Scott, supuso una revolución contra 
las rígidas normas establecidas de las industrias tecnológicas. 
Futurama también hizo su parodia.

  La fantástica presentación del Macintosh en 1984.
Merece la pena verlo

Steve Jobs era un genio, sí, pero un genio empresarial, la etiqueta con la que más se identificaba. La legión de fanboys de los productos Apple, que transmiten el concepto cool de modernidad, moda, juventud y frescura (comprar una idea para identificarse con ella, la esencia de la publicidad) se han quedado hoy huérfanos, y tengo mis dudas de que este concepto sobreviva tal y como lo conocemos actualmente. Apuesto por una reestructuración de la compañía, tanto en imagen como en dispositivos, ya que el Apple actual es Steve Jobs. Si no sufrirá el efecto Betamax, un producto sensiblemente mejor y, por tanto, más caro, que fracasa estrepitosamente por una mala gestión de comunicación, de posicionamiento o de precio (las ‘4 p’ del marketing).

No nos engañemos: sin Jobs, los productos Apple ya no son cool. Con él se ha ido también el inicio de la nueva era de las compañías tecnológicas.


Hay muchas lecciones que podemos aprender de Steve Jobs. El famoso discurso en la Universidad de Stanford debería ser de visionado obligatorio como motivación a la hora de emprender un negocio.

Pero hay algo que no he escuchado aún. Steve Jobs fracasó estrepitosamente en numerosas ocasiones. Pero se repuso y comenzó de nuevo en otras tantas ocasiones. En Europa, concretamente en España, esto jamás hubiera sucedido ya que si no triunfas enseguida te ponen la etiqueta de perdedor, etiqueta que tú mismo te crees. Sin embargo, en Estados Unidos te conviertes en un gurú, en un visionario adelantado a tu tiempo. Silicon Valley está poblado de pequeños genios innovadores que han fracasado, pero que con tenacidad y trabajo han vuelto a resurgir, contratados por compañías que alimentan el espíritu emprendedor y autodidacta de sus trabajadores para ser los número uno en su ámbito.

El escritor Og Mandino lo definió muy bien: "Aquel que nunca ha fracasado es porque nunca ha intentado nada". Jobs lo sabía y consiguió reinventarse en numerosas ocasiones, aún cuando podría haberse retirado, millonario, antes de los 30. Muchos le tacharon de loco, seguramente de iluminado y de cosas mucho peores, pero ese es su legado:
"Mantente hambriento e inquieto" Steve Jobs

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Los lunes


En este blog no suelo hablar de televisión, aunque sea mi pasión y, de vez en cuando, mi modo de vida. Es lamentable comprobar que últimamente no veo fórmulas novedosas ni estoy aprendiendo métodos ni formas nuevas. Pero es indudable que las series están viviendo una edad de oro, en parte gracias a la durísima competencia de la HBO, en parte porque en España parece que empezamos a superar nuestra comedia costumbrista (que no viene nada mal para reírnos de nosotros mismos). Pero el público reclama más.

Las dos series españolas que me han dejado con la boca abierta este año, "¿Qué fue de Jorge Sanz?" y "Crematorio", ambas producidas por Canal+, sin tener nada que ver entre ellas, simplemente copiando las estructuras de series previas ("Curb your enthusiasm" la primera, "Los Soprano" la segunda) y, sobre todo, no tomando al espectador por retrasado mental, han conseguido ser un éxito soterrado, las series que todo el mundo quiere ver.

Algo habrá influido también que se haya aplicado  la fórmula de la televisión inglesa de hacer 6 capítulos excepcionales por temporada en vez de tropecientos capítulos alargados hasta la saciedad, con tramas a veces absurdas, a veces innecesarias para que la serie avance, e incluso personajes metidos con calzador. Las series como Lost/Perdidos contienen demasiados MacGuffins, demasiados cliffhangers, demasiados saltos de tiburón por tanda de capítulos, aunque la serie que se lleva la palma en este tipo de manipulaciones siempre será "Prison break".


Pero reconozco que mi debilidad es "House", no sólo por el actor de enorme talento (a mi parecer, uno de los mejores y más versátiles actores ingleses, cómo no, de la corta historia de la televisión), al que sigo desde "A bit of Fry and Laurie", sino por la trama general de la serie, la evolución del personaje y de los secundarios a su alrededor

Cuál fue mi sorpresa cuando, en el capítulo 15 de la tercera temporada (3x15, para entendernos), me encuentro con esto:



¡Los Bottom Rats versionados por Hugh Laurie! ¡Allá donde esté Bob Geldof que se levante y ande!

"I don´t like mondays" fue un éxito espectacular allá por 1979, con la intervención de un rotundo piano y una excelente composición de armonía vocal. Una canción que me lleva persiguiendo desde hace mucho tiempo y no ha perdido ni un ápice de fuerza en 30 y pico años. Lo que no se suele conocer es que esta canción tiene una terrible historia detrás, una historia que a día de hoy, con nuestra anestesia informativa, nos puede parecer similar a otras muchas, pero no por ello deja de ser terrible.

Lo que sigue está sacado de diversas fuentes. Viendo que no encontraba ninguna traducción que me cuadrara con el sentido de la letra, la he traducido yo. Los posibles errores de interpretación también son míos.
The silicon chip inside her head gets switched to overload
El chip de silicio que ella tiene en la cabeza se está sobrecargando

And nobody’s gonna go to school today
y hoy nadie va a ir a la escuela

She’s gonna make them stay at home
ella va a hacer que se queden en sus casas.

And daddy doesn’t understand it. He always said
Y papi no lo entiende, él siempre dijo

she was good as gold And he can see no reasons
que ella era buena como el oro. Y él no ve razones

‘Cos there are no reasons. What reason do you need to be show-ow-ow-ow-own?
porque no hay motivos. ¿Qué motivos necesitas mostrar?

Brenda Ann Spencer nació en San Diego, California (Estados Unidos), el 3 de abril de 1962. Todas las crónicas del momento destacan la impoluta reputación de su familia. Pero bajo la fachada de típica familia de clase media americana, los Spencer ocultaban un historial de malos tratos y vejaciones infantiles.

En las navidades de 1978 la banda sonora de la Brenda Ann Spencer de 16 años era el “Outlandos D’Amour”, el primer disco lanzado, tan sólo dos meses antes, por un grupo británico recién constituido llamado “The Police”. La rebelde adolescente (¡cómo si no!) por el día daba la espalda su padre. Pero, en contra de su atrofiada voluntad, le abría su lecho por las noches. "Roxanne" y "So lonely" retumbaban en su cabeza mientras se consumaba el incesto, acrentando la enajenación de Brenda Ann. La música ayudaba a aumentar su desdicha, mientras, seguramente, negociaba su venganza con el diablo.

Esas navidades pidió a su familia una radio de regalo para poder escuchar su música favorita con el nuevo modelo de radio fórmula. Su padre, demostrando saber qué era lo mejor para su hijita, le regaló un flamante rifle semiautomático del calibre 22.

Tell me why I don’t like Mondays (3 bis)
Dime por qué no me gustan los lunes.

I wanna shoo-oo-oo-oo-oo-oot the whole day down
Quiero disparar durante todo el día

La fría mañana del lunes 29 de enero de 1979, Brenda despertó de su rutina habitual para crear ella misma un infierno. Nada estaba calculado ni premeditado, en sus propias palabras, "simplemente era un lunes cualquiera".

A primera hora, Brenda se parapetó en la ventana de su salón con vistas directas a la escuela primaria Grover Cleveland (su propia escuela) y buscó la solución a su aburrimiento. La adrenalina fluiría.

Al otro lado de la calle, el colegio abría sus puertas y recibía a una marabunta de niños. En ese momento sólo dos adultos se encontraban a las puertas de la escuela: el director del colegio Burton Wragg, y el celador Mike Suchar

The Telex machine is kept so clean And it types to a waiting world
La máquina de fax está guardada tan limpia. Y el mundo está a la espera de lo que diga

And mother feels so shocked Father’s world is rocked
Mamá se siente tan impresionada, y a papá se le viene el mundo abajo.

And their thoughts turn to their own little girl
Y sus pensamientos giran al rededor de su niñita

Brenda Ann tenía buena puntería, se reía mientras disparaba. Las balas volaban sin dueño ni destino. Sí, la adrenalina fluía por fin.

Uno de los primeros heridos fue Chris Stanley, un niño de 9 años que perdió un trozo de corazón, pero salvó la vida gracias a que el director Wragg paró los disparos con su cuerpo. El celador Mike Suchar intentó asimismo proteger al director Wragg con su propio cuerpo. La policía acudió rápidamente, pero Brenda Ann se atrincheró en su casa. El incidente inició un sitio que duró seis horas, al final de las cuales pudieron apresarla.

Sweet 16 ain’t that peachy keen
Los dulces dieciséis no son tan buena edad

Now that ain’t so neat to admit defeat
y no, no es tan sencillo admitir la derrota.

They can see no reasons ‘Cos there are no reasons
No le encuentran motivos porque no hay motivos:

What reasons do you need? Oh Oh Oh Oh
¿qué motivos necesitas?

Brenda Ann hirió a ocho niños y a un oficial de policía, asesinó al director de la escuela Burton Wragg y al guarda Mike Suchar, quienes pagaron con la vida su aburrimiento.

Además, dejó una huella indeleble en la tranquila comunidad, consternó a la opinión pública norteamericana y marcó para siempre las vidas de aquellas familias.


Tras su captura, durante el interrogatorio, le preguntaron el porqué de su acción. Brenda Ann se encogió de hombros y respondió: "No me gustan los lunes. Sólo lo hice para animarme el día. No tengo ninguna razón más, sólo fue por divertirme. Vi a los niños como patos que andaban por una charca y un rebaño de vacas rodeándolos, blancos fáciles".

Tell me why I don’t like Mondays (3 bis)
Explícame por qué no me gustan los lunes.

I wanna shoo-oo-oo-oo-oo-oot the whole day down
Quiero disparar todo el día.

Brenda Ann Spencer fue declarada culpable de dos asesinatos y asalto con arma mortal, y condenada a cumplir treinta años de prisión en una institución para mujeres en Corona (California).

Durante todo este período el comportamiento de Brenda ha sido extremadamente enigmático. El diagnóstico de su patología ha ido confirmándose con el tiempo:
“[…] Incapacidad para lidiar con el estrés y una inclinación desmesurada a actuar con ira.” (Richard Sachs, fiscal de distrito adjunto del condado de San Diego).

Algunos incidentes, la falta de arrepentimiento y sensibilidad, y su expediente, han evitando una y otra vez las revisiones a su pena y que se le otorgue la libertad condicional. La junta de libertad condicional le negó tres veces su libertad por unanimidad.

Daniel Joseph Feeney, fue uno de los muchos "simpatizantes del morbo" que intercambió correspondencia con Brenda Ann. A finales de 1988 reveló unos dibujos que le había mandado la reclusa. Esclarecedora prueba del estado mental de Brenda Ann. Tras dejar de escribirle y negarle a Brenda Ann el matrimonio, ésta se escarificó el pecho con un clip al rojo las palabras PROUD (orgullo) y COURAGE (valor).

En enero de 2009 ha expirado su última revisión.


And all the playing’s stopped in the playground now
En el patio, ya nadie está jugando.

She wants to play with her toys a while
Ella quiere jugar un rato con sus cosas

And school’s out early and soon we’ll be learning
Y hoy salimos antes del colegio, y pronto estaremos aprendiendo

And the lesson today is how to die
Y la lección de hoy es “Cómo morir”

And then the bullhorn crackles And the captain tackles
Y el megáfono crepita, y el capitán ataca

With the problems and the hows and whys
Con los problemas y con los cómos y los porqués

And he can see no reasons ‘Cos there are no reasons
Y él no ve motivos, porque no hay motivos.

What reason do you need to die, die? Oh Oh Oh
¿Qué motivos necesitas para morir?

Sólo un mes después de la tragedia, Bob Geldof estrenaba con su grupo, los Boomtown Rats (el primer grupo irlandés de la historia en conseguir el número 1 en las listas del Reino Unido en 1978 con "Rat Trap"), en el teatro Fox de San Diego, la famosa canción inspirada en los hechos. Inmediatamente fue número uno en el Reino Unido y en 32 países más, pero en los Estados Unidos fue censurada, negándose la promoción por "motivos educativos".

Treinta y pico años después, los que recuerdan este desgraciado incidente aún se plantean muchas preguntas:
- Si Brenda Ann tenía tan buena puntería, ¿por qué sólo dos muertos en 6 horas?
- ¿Qué pasó con el padre que abusaba de ella? ¿Por qué ninguna crónica de la época habla de ello?
- ¿Cómo es que no la condenaron a la pena de muerte?
- ¿Por qué no se ha descrito su patología, si es el motivo para que siga viva?
- Como sociópata, ¿por qué está en una cárcel y no en un psiquiátrico?
- ¿Cuánto ganó Daniel Joseph Feeney con la divulgación de la correspondencia y las obras de Brenda Ann?
- ¿Por qué las autoridades yankis censuran los MacGuffins de los asesinos ("I don't like mondays" en este caso, "El guardián entre el centeno" en el caso del asesino de John Lennon) y se jactan de sus acciones bélicas estatales?
- ¿Por qué Bob Geldof, el samaritano de las sandalias de oro, quedó maldito desde entonces, a pesar de sus iniciativas como el Live Aid, y, a pesar de ello, nunca se le ha comparado con Bono?



Cuando escucho la manida frase "no me gustan los lunes" no puedo evitar recordar esta historia y las consecuencias de que, a pesar de una educación normal, unos cínicos valores limitadores tienen como consecuencia desgracias como esta. Cuando las personas nos limitamos a nosotros mismos, no queremos ver más allá de lo inmediatamente satisfactorio, nos ponemos barreras para construir nuestra propia felicidad y hacer felices a los demás, limitamos nuestra visión de los que nos hace, o nos puede hacer feliz... Entonces creamos monstruos o, como en el caso de Brenda Ann, o en el peor de los casos, nos convertimos en uno de ellos.

Personalmente doy gracias a los lunes. Sin ellos no existirían los viernes.

Fuentes:
Kurioso's weblog
Escrito con sangre